domingo, 3 de enero de 2016

Con el fin del año 2015, el Restaurante Verruga cierra sus puertas

Miluca Real
Es un día triste para la gastronomía gallega, y no solo lo digo por el fallecimiento de Manuel Cores, Chef del prestigioso Restaurante Chocolate de Villajuán, sino porque abandona las cazuelas la prestigiosa guisandera Doña Emilia (Miluca) Real, propietaria del Restaurante Verruga de Lugo que se jubila mas que merecidamente tras mas de 64 años de dar de comer a un buen número de clientes agradecidos. Una buena parte de la culpa de que uno de los eslóganes de la ciudad sea: "...Y para comer, Lugo" está en esta casa, pues la Ciudad mantuvo durante largos años la fama de tener un buen número de Restaurantes en los que la comida era excelente en su calidad y abundante en sus raciones.

El Verruga, el Mesón Alberto, La Barra, La Parrillada Antonio, La Palloza, y otros, alimentaron este afortunado eslogan que hizo que muchos viajeros planificaran su viaje de tal modo que pudieran hacer parada y fonda en este lugar. Doña Milia contribuyó de manera muy notable a esta tarea, a la que ahora le pone un punto y final. La echaremos de menos, pues no deja el local en manos de la siguiente generación que pudiera continuar manteniendo la tradición de su cocina. Es una lástima.


De esta generación de cocineros/as y guisanderos/as irrepetibles, quedan pocos.  Unos desaparecieron: Tomás de Neda, los Vilas en Santiago, Doña Antonia en Pontevedra, Carmen Roel al frente del Mosquito, otro estandarte del buen hacer en el manejo de pescados y mariscos, y así como en la confección de sus afamadas empanadas y guisos (hoy con su hija Carmiña al frente de esta casa), y así es como otros nombres ilustres continúan, como en el caso de los Solla (también retirados) que permanecen gracias a su hijo Pepe que ralla en su cocina a gran altura, siendo además uno de los establecimientos que mantienen su estrella desde nada menos que desde hace 37 años,
Loliña en Carril mantiene con su familia la tradición de su cocina, con el "Rape Loliña" a la cabeza y otros sabrosos manjares, lo mismo que sucede en el caso de Simón en Cangas do Morrazo, con el establecimiento ya en manos de su hija desde hace unos años. La situación se repite en el caso de Rotilio, el Restaurante de Sanxenxo que permanece gracias a la siguiente generación.
Sanmiguel en Orense nos da la alegría de abrir de nuevo sus puertas de la mano de Miguel Mosteiro, prestigioso Chef que se propone llevar a esta casa a  lugar que en otros tiempos ocupó, pues entre los años 1986 a 1989 tuvo y retuvo una estrella Michelin muy merecida en aquel entonces.
El Puesto Piloto Alcabre (Hoy se llama Maripepa) continúa, pero en manos de José Magaz  que mantiene el nombre en su interior, pero también el estilo tradicional de su cocina.

Hoy en día afortunadamente disponemos en Galicia de una estupenda generación de cocineros que ha logrado que la cocina Gallega tenga hoy tan amplio reconocimiento. Las 13 estrellas Michelín repartidas por la geografía gallega dan fe de ello, y en el futuro seguro que este reconocimiento se va a seguir incrementando, pero no por ello dejemos de perder el contacto con esta cocina tradicional que la anterior generación de cocineros/as y guisanderos/as llevó por bandera congran éxito a lo largo de tantos años, y que esta tradición y sus recetas no se pierdan, pues son pilares de nuestra cultura. ¡¡Benditos cocineros!!


Diccionario de los términos de la cata