sábado, 16 de marzo de 2013

Y volver, volver, volver...


Así reza el estribillo de la ranchera que popularizó entre otros Pedro Vargas y su Mariachi de Tecalitlan.
Hay varias razones para que alguien vuelva una y otra vez a cualquier lugar, la familia o los amigos puede ser una de ellas. Cuando se trata de repetir un sitio, puede ser por que te hayan tratado muy bien antes, porque disfrutas cuando en el te encuentras, porque te gusta el lugar, o su estilo de cocina, o incluso por todas las anteriores juntas. Pues esto es lo que me pasa a mi con El Ermitaño y con El Capricho, y por ello unas veces en uno y otras en otro, repartiendo, pues hago parada y fonda para descansar un rato, reponer fuerzas disfrutando de una buena pitanza, y charlar un rato con los amigos que tanto en un sitio como en el otro tengo.
En esta ocasión le toca al Ermitaño, y que Pedro Mario y Oscar me sorprendan de nuevo con alguno de sus maravillosos y suculentos platos. Pasemos y veamos lo que pasa...


Pues el inicio es con una crema de queso de la tierra con aceite de oliva y crujiente, que es una elaboración sencilla pero adecuada para iniciar el paladar para lo que se avecina.


Que es un Tartar de Bacalao que tiene con una presentación estupenda, pero al que de la emoción se me olvidó sacarle una foto que posteriormente me envía  Nino, y que ahora añado. El tartar estaba impresionante. Es un plato para saborearlo despacito. Creo que sin desmerecer lo demás, este plato llevo a la pitanza a su punto mas alto.


 Esta vez le toca el turno al rey de los pescados, al que no se porque razón le llaman Virrey si es rey, aunque en cierta ocasión en Asturias me contaron que en realidad es Bi-rey, es decir: dos veces rey. Esto ya me cuadra mas. El plato en si, al pescado mencionado lo acompaña un risotto de langostinos de Sanlucar al queso de cabra, y su jugo al aroma de barrica. Y es que de nuevo estamos ante otra gran elaboración de estos magníficos cocineros. Calidad de productos, punto de elaboración, vistosa presentación y exquisita mezcla de  sabores. Sobresaliente.


Viene después la carne que es un Lomo de ciervo asado al regaliz de palo con su jugo, reineta asada y semifrío de queso de Valdeón,La carne al punto, como a mi me gusta, tierna y jugosa. Rico, Rico.


El postre que vemos en la imagen, se trata un helado de queso de torta de oveja, puré de reineta asada, pera conferencia en almibar, crema de regaliz, sopita de peras al licor de reineta y polvo de regaliz. Es una combinación compleja de temperaturas, texturas y sabores, que hay de dejar en boca para extraer de la mezcla todos sus matices que son muchos, pero que está muy lograda.

¿Cual de los dos postres estaba mas logrado? Pues los dos. Quizás porque soy un goloso empedernido no elijo, sino que me quedo con ambos.


Nino me trae para acompañar la comida un espléndido tinto de la D.O. Cigales, el Concejo 2010. Vino de densa capa y gran cuerpo, del que me tomo dos copitas para acompañar la comida y el resto de la botella me lo llevo para casa para terminarla allí. Y es que de nuevo me acuerdo del ripio que dice:

Toma mas bien poco vino
y no te sirvas de copas mil,
que luego la Guardia Civil
te multa y te deja fino.

Tras finalizar la comida, y una vez abonada la minuta y habiéndome despedido de los amigos, me pongo de nuevo en marcha hacia Santiago de Compostela, fin de mi camino. Casi tres horas me quedan de viaje, pero despacito y con buena letra, pronto llegamos.

Diccionario de los términos de la cata