jueves, 1 de marzo de 2012

Nueva parada para comer en El Ermitaño, de camino a Santiago

Considerando que a mi El Ermitaño es una casa que me gusta,  en la cual siempre me tratan muy bien. Teniendo en cuenta que además se come de maravilla, pues o bien aquí, o en El Capricho que queda un poco mas allá y por eso de lo de su carne tan especial, pues paradita y fonda. Unas veces en uno y otras en el otro, y es que miras para un lado y 300 Kms a Santiago, y si apuntas hacia el otro, pues otros 300 a Madrid. Y es que si Madrid esta en el centro de España, Benavente está en el medio de la mitad de arriba. Es el cogollo de este asunto.
Como siempre, llego tarde y sin avisar, y mira que Nino siempre me lo recuerda: "llama antes" dice, pero cuando me acuerdo ya estoy conduciendo en el coche, y por no parar..., pues para allá tiro.
Al llegar le digo a Nino que algo sencillo, y ya veréis lo que el entiende por sencillito. Pero me conoce y sabe lo que me gusta la buena mesa, por eso siempre me propone cosas que sabe son mi debilidad.

Las Cocochas de bacalao...
Tras un rico aperitivo que consistía en una crema de tres quesos de oveja de Zamora, vienen unas "Cocochas de bacalao con pastel de patata, queso de oveja, jamón ibérico y yema de huevo de corral", en un vistoso y colorido montaje, y en el cual en boca se entremezclan la delicada carne de la cococha, la untuosidad de la yema, y el crujiente-crema-crujiente del delicioso pastel. El bacalao ya sabemos que viene del mar, pero todo lo demás castellano es. Un notable plato.

La tajada del pastor de un lechazo
Presentan el lechazo en un plato de barro cocido, como mandan los cánones. De este, me sirven lo que se denomina la tajada del pastor, o lo que es lo mismo, la mejor pieza del lechazo (la que aparece en la foto), que de esto el pastor sabe mas que nadie.  En la fuente se quedo el trozo de costilla para después de dar cuenta de la anterior. El asado en si, estaba en su punto, perfectos de sabor tanto la costilla como el cuarto. Carne tierna y suave, sumamente sabrosa, piel crujiente, la ausencia de acúmulos de grasa me hace suponer que la edad del animal sacrificado debía de estar entre los 20 a 25 días. Acompañan dos piezas de patata cocida a la que se le añadió pimentón. Quizás la sustitución de la patata por una simple ensalada de lechuga, tomate y cebolla harían mas ligero el plato. No hay que olvidar que aun me quedan 300 Kms. para llegar a casa. Aun así, un asado sobresaliente.


Flan de huevo, Piña, Orejones, Caramelo y Galleta
De nuevo Nino que me conoce y sabe que soy por naturaleza, es decir, por culpa de mi padre muy goloso, me ofrece el postre de la imagen superior, el cual es una afortunada combinación de helado de flan de huevo, ensalada de piña natural, orejones de melocotón, caramelo líquido y el palito crujiente de galleta, en una cuidada presentación. Este postre me dio que pensar mientras lo comía, y después lo hable con Pedro Mario, el chef del Ermitaño y responsable junto con su hermano Oscar de la elaboración de estas maravillas. Los orejones de melocotón resultan un poco insípidos al lado de todo lo que llevaba este postre, pero me di de cuenta de lo que que aportan es su textura al mismo. Esta es dura, por lo cual los orejones hay que masticarlos. Cuando se mastica se aplasta el bocado con la lengua contra el paladar y de esta manera se potencia la percepción de los sabores, de tal manera que, cuando los demás aflojan, el orejón remonta en boca y esta sensación es curiosa y agradable. Es por ello por lo que califiqué de afortunada esta combinación al principio. Ahora me parece sobresaliente. Una vez mas chicos, marcados un 10.

Vengo un tiempo leyendo de las excelencias de algunos de los vinos de la D.O. Arribes, y he visto algunas notas de cata interesantes de este caldo, que al verlo en la amplia y variada carta del  Ermitaño, pues no dudé en pedirlo. En esta casa hay un excelente sumiller, Marcelino de nombre, el cual sabe cuidar con mimo el servicio de estos vinos. El me recomienda uno de esta denominación llamado Mesopotamia, un tinto crianza del año 2005 de Bodegas y Viñedos Entre Rios, propiedad de la familia Fariña y así, mientras envinaba mi copa, me cuenta que no va a oxigenar el vino porque quiere que perciba como evoluciona su tanino a lo largo del tiempo de una comida, y de como este va tornando de suave amargo hacia un tanino mas dulce. Me abre una botella de agua de Cabreiroá con gas, ligera, suave y de burbuja fina para limpiar la boca, y tras este ritual me ofrece la copa para su cata inicial. Es un vino hecho con la uva Juan García una varietal presente en esta zona y de la que se obtiene un vino peculiar. Es de capa media, de un color rojo brillante, aromas primaríos de frutos rojos maduros y minerales. La madera de los 12 meses de crianza en barricas de roble francesas está muy bien integrada, y pienso que es la responsable de que esos taninos maduros que tiene el vino se vayan suavizando a lo largo de la comida por la aparición de aromas que recuerdan a confitería.
Mas tarde me informo de lo que hay detrás de este vino, y en primer lugar aparece el nombre de Fariña (Conocimiento y tradición). Viñas en terrazas de suelos pobres, de piedras de granito y cuarzo de la zona de Fermoselle (Zamora), racimos muy cortos y compactos, de grano pequeño (alta concentración de azúcares), de un color azul muy oscuro,  de ellas se obtiene una producción de unas 6000 botellas que se venden al precio en bodega de unos 20 €, y que por último,  es el compañero perfecto del lechazo que me comí. Estupenda elección.

Por esta pitanza, y con su esmerado servicio alcanza la factura los 70 € que supera ligeramente. Sin el vino no llega ni a los 40, IVA incluido. Una relación de calidad/precio adecuada para la categoría del establecimiento.
Y así  y tras haber rechazado las ofertas de Nino y de Pedro para que me tomara un café, un chupito..., por tres veces me tentaron, y las tres veces me negué. Con estas, me monté en el coche y despacito para Santiago, al que llegué cuando la tarde ya casi tornaba al negro.

VALORACIONES
Decoración: rústica, Castellana.
Ambiente: tranquilo, elegante y sin ruido.
Mesa: bien vestida. Asiento cómodo.
Iluminación: buena.
Atención al cliente: muy profesional, muy pendientes
Aseos: muy limpios. Muy bien.
Dispone de una buhardilla para reposar y tomar un café.
Menú Degustación: Si. De Temporada, y De Siempre.
Relación Calidad/precio: Adecuada.

El Ermitaño se ubica en: Ctra Benavente-León km 1,2. Consultar mapa acceso en web u obtener coordenadas para el GPS.
Teléfono de reservas: 980 63 22 13. Y no hacer como yo de no avisar antes, suele llenarse.
Web: http://www.elermitano.com/
E-Mail: info@elermitano.com

Diccionario de los términos de la cata