viernes, 16 de septiembre de 2011

Cena en la Quinta de San Amaro. Meaño (Pontevedra)

La piscina del Hotel La Quinta de San Amaro. Meaño

     Reuno a 15 familiares y amigos para una cena-celebración el el Restaurante hotel La Quinta de San Amaro (Meaño. Pontevedra). Este es un establecimiento de reciente apertura que pertenece a ese grupo de lo que se denomina Hoteles con encanto, y la verdad es que esta en un lugar espléndido, con unas vistas espectaculares sobre el valle y la Ría de Arosa, sobre todo a la hora de la puesta de Sol, como se puede comtemplar en la foto superior.

Sala de Lectura del Hotel
     No pudimos visitar las instalaciones del Hotel, que estaba lleno, pero viendo la original y preciosa Sala de Lectura instalada en el interior de un Hórreo acristalado, entre mirar las vistas o leer el periodico se puede emplear un buen rato. El comedor montado en una sala muy bien decorada, era cómodo y confortable, a pesar de que meter en el una mesa para 15 personas alteró completamente su fisonomía habitual, así como hizo que el personal que nos atendió tuviera alguna dificultad para deambular en torno a ella para atender la mesa.
     La cena se planteó a la carta. Cada cual pidió lo que le apeteció, si bien en algunos casos se compartieron platos para probar un poco de todo.

     Para empezar se pidieron una Ensalada de San Amaro, Ensalada con Jamón, Tempura Mixta, y un Carpaccio de Buey. 

Ensalada San Amaro

Carpaccio de Buey

     Todos los entrantes solicitados estaban muy bien elaborados y llegaron a la mesa en tiempo y hora, lo que no es facil dado el número de comensales. Lo de los segundos ya fue otra historia, pues fueron llegando a la mesa de dos en dos, transcurriendo un tiempo mayor de lo necesario entre una remesa y la siguiente, de tal manera que cuando le llegó el segundo al último, los primeros ya habían acabado. No tendría importancia si no es porque en ese tiempo se te pueden ir las ganas de seguir con la ingesta tras la media hora de espera hasta que llega el plato, y dedicarte a seguir con la conversación. Así se eligió para los segundos, el Milhojas de Asadillo, que estaba exquisito, los Huevos Rotos con Jamón, que estaban montados en timbal, Un Arroz Caldoso de pescado, rico y en su punto de cocción, Bacalao a la Parrilla, buen punto de sal y de parrilla, Brochetta de Rape y Langostinos, Ventresca de Bonito a la Plancha, al punto pero pelín escasa la ración, La Lubina a la Espalda, excelente, el Solomillo de Ternera con Foié (el último en llegar a la mesa), y Solomillo de Ibérico con Guarnición.

Timbal de Huevos Rotos con Jamón

La Ventresca de Bonito

Solomillo de Ternera con Foié

     La espera por algunos de los platos solicitados sirvió para que todos estuvieran perfectamente elaborados pues nada hay que objetar en cuanto al resultado de lo que degustamos. Estaba todo al punto y rico, rico.

Helado de Trufa y Chocolate.

     Pocos postres se pidieron. El de la foto superior me lo tomé yo, que no me voy de ningún Restaurante sin tomar un plato dulce al menos.

     De la Carta de Vinos elegimos un Tinto Almirez de 2009 (27 €), de la Bodega Teso la Monja (Toro), un vino potente pero equilibrado, de color rojo picota aromas tostados de café y cacao, vainilla. En boca sedoso, de paso facil, y largo posgusto.
     Cava Juvé&Camps Reserva de la Familia.
     Arzuaga 2008 Crianza, Tinto de la Ribera del Duero. Vino ampliamente conocido. 
     
     En resumen, todo bien con una excepción y un pero. El pero son las esperas en el transcurso de la comida, de lo que ya hemos hablado. 
     La excepción es la atención dedicada a la mesa por las personas encargadas de atenderla. Que se genere espera porque hay atasco en la cocina vale, pues mejor eso que trabajar aprisa y corriendo, descuidando los tiempos de elaboración, pues se puede estropear el resultado. Pero tener desatendida a una mesa de 15 personas, en las que cada vez que necesitas un camarero te dedicas a perseguirlo con la mirada durante un buen rato por la sala hasta que consigues que te vea para hacerle la correspondiente seña. Esto paso varias veces, llegando incluso a que se tuviera que levantar de la mesa uno de los comensales para avisarlos. Es posible que la atención sea la adecuada cuando las mesas son de 2 a 8 personas, pero en este caso y con los comedores al completo, se resintió mas de la cuenta la atención a la mesa mas numerosa que ese día estaba cenando.


     Por lo demás, unicamente queda por añadir que la relación Calidad/precio es buena en el presente caso.

Calificaciones:
  • Decoración: Excelente.
  • Comodidad: Excelente.
  • Ambiente: Tranquilo. Muy Bien
  • Iluminación: Correcta. De día muy luminoso.
  • Servicios: Excelente.
  • Atención: Deficiente en este caso.
Restaurante y Hotel Quinta de San Amaro.
San Amaro. Meaño. Pontevedra.
Teléfono de reservas: 630 877 590

Diccionario de los términos de la cata