viernes, 11 de marzo de 2011

Parada y Fonda en El Ermitaño de Benavente.

Exterior de El Ermitaño
     Camino de Valladolid desde Santiago, y mira por donde que a eso de las dos y media de la tarde me encuentro transitando por la autovía a la altura de Benavente, por lo que se presenta una inmejorable ocasión para hacer la paradita en El Ermitaño, con la intención de probar algunas de la interesantes propuestas de su carta. Esta está distribuida en dos cartas: una general, la de todo el año con platos como los Canutillos de cecina rellenos de hígado de pato semi-cocido con dulce de membrillo, o el bacalao con manitas de lechazo guisadas, con panceta crujiente y aceite de perifollo. Ofrecen además un Menú Degustación basado en esta carta por 40 € a mesa completa.

     La otra carta ofrece un menú de temporada, y la llaman La Cocina de Invierno, y de esta salió la propuesta para la presente pitanza, la cual, y tras el caldito ofrecido por la casa como aperitivo, comenzó con un Salteado de garbanzos con ajetes, oreja de
Salteado de garbanzos con ajetes...
cochinillo, pulpo de roca y sopa de patata a lo tío.
Como se puede ver, es este un plato típico de la cocina castellana al que se le incorporan los trozos de pulpo, en la búsqueda de conseguir el punto de cocción y textura de garbanzos, oreja y pulpo en una escala de menor a mayor ocupando el lugar de mayor dureza el pulpo de roca. Plato de sabor intenso, como lo son los de la cocina de esta tierra, pero exquisito.

  





El Pichón estofado...
    Vino por detrás de los garbanzos un segundo que consistió en "El Pichón de nido estofado al vinagre, con Cuscús de calabaza, coliflor y pimienta verde.
     De nuevo estamos ante otro de los platos típicos de la cocina castellana, al que el el Jefe de Sala me animó a meterle el diente al pichón utilizando las manos, como manda la tradición, consejo que seguí sin dudarlo, pues bien es verdad que estaba para chuparse los dedos, lo que hice sin rubor.
     El vino que acompaño es estos platos fue el de la casa, dos copitas únicamente, que había que conducir.

  
      No mencioné antes una tercera carta que ofrecen en El Ermitaño, y que no es otra que la carta de "La Cocina Dulce", en la que aparecen sus propuestas de postres y de vinos dulces. Dos llegaron a la mesa, el que me apetecía y el que me propusieron.
La Crema de queso de cabra...

     Me apetecía "La Ensalada de naranja confitada a la vainilla, Gelatina de Sanguina, Sorbete de Mandarina, Juliana de piel de naranja confitada, e Infusión de té negro con vainilla, clavo, cardamomo y canela". Aunque parezca complicado por lo largo del enunciado de este postre, en realidad es un plato muy ligero y fresco, casi un postre de verano, para el que me ofrecieron una copa de un blanco dulce para acompañarlo que fue todo un descubrimiento. El vino es un Liberalia Uno, de Bodegas Liberalia, de Toro (Zamora), nacido de la mezcla de uvas moscatel  (90 %) procedentes de viñedos de 70 años, y albillo (10 %). Un vino pálido, fresco y ligero, como el postre, aromas florales y herbáceos, y con sabores frutales (albaricoque y manzana) y final ligero con una punta de amargor.
     El postre recomendado por la casa era una "Crema de queso de cabra y chocolate blanco, Gelatina de mosto y Salsa de vino dulce". Este ya es un postre mas consistente de buena textura de las cremas y sabroso, al que le acompañó una copa de un vino mas consistente, cual es Un Noé P.X., Un vino generoso de la Bodega de González Byass con 30 años de envejecimiento y crianza en la centenaria Solera Noé, que nos dará un vino denso, oscuro, y de poderoso y dulce bouquet y paso suave, que nos deja un agradable sabor a la fruta pasificada de la que proviene el caldo.

Uno de las salas de El Ermitaño...
     El agradable ambiente ambiente de los comedores decorados al estilo castellano, la esmerada atención de su personal, la cuidada composición de su oferta gastronómica, la variada oferta de su bodega, la cual se podría mejorar sustituyendo algunos de los vinos de las grandes denominaciones habituales en casi todas las cartas, por algunos no tan habituales de estas denominaciones de mayor expresión y de contenido precio que hoy existen y que, si bien no son tan conocidos por el gran público, si son altamente recomendables a los clientes, sobre todo cuando dicha recomendación viene de sommeliers expertos. Añadir finalmente que la relación calidad/precio de este establecimiento es muy buena. 
La Comida referida tuvo un coste de 58 €. Es por tanto un buen lugar para hacer parada y fonda en mitad camino de Galicia o Asturias, a Madrid.

El Ermitaño está en el Km 1,2 de la Carretera Nacional  que va de Benavente a León, pero es aconsejable bajarse previamente un plano de acceso o las coordenadas del lugar que aparecen en su página web.
El teléfono de reservas es el 980 63 22 13.

Diccionario de los términos de la cata