lunes, 26 de julio de 2010

Catoira y su Taberna Vikinga: El buen hacer en la fritura.

    Es bien conocido que la fritura del pescado menudo y otros es una preparación habitual en Andalucía principalmente, si bien también se puede encontrar en bares y restaurantes del resto del País, aunque es difícil que lleguen a alcanzar el punto, el sabor, y la calidad que ofrecen los locales andaluces.
    En Galicia son poco habituales los locales que dominen el arte de la fritura, bien por la baja calidad del aceite que se usa para ella, bien porque no llegan o se pasan del punto de fritura, bien porque viene encharcada en aceite, etc.
     En Catoira, Ayuntamiento cercano a Vilagarcía de Arosa (Pontevedra), frente a la Casa do Concello esta ubicada la Taberna Vikinga, pequeño y modesto local, pero muy agradable en el que ofrecen una fritura excepcional, de las que destacamos de manera muy especial las xoubas de la ría, fritas enteras, crujiente la piel, jugoso el interior y seco el pescado. También a destacar los choquitos fritos con cebolla, de buen tamaño y mejor sabor, gracias al justo punto de fritura que se les ha dado. Se puede continuar la faena con un pincho moruno bien adobado y con el tiempo justo de plancha, que acompañado todo ello por los auténticos pimientos de Padrón y un buen vino tinto hacen un picoteo digno del mas noble y exigente de los paladares, que se puede rematar con un buen trozo de la sabrosa tarta de queso que elaboran en la casa. En resumen: estamos de nuevo ante una propuesta en la que prima sobre todo la calidad de un producto de la zona de excelente calidad, elaborado por manos expertas y cuidadosas sobre todo para la fritura.

Se ubica en la Rúa do Concello 9. Catoira (Pontevedra)
Reservas: 986 546 105

viernes, 2 de julio de 2010

Costa da Morte. La Ruta del percebe Nº 1.

    Vienen cinco amigos a Vilagarcía desde Aragón,  La Rioja y Euskadi a pasar un fin de semana, con el objetivo de recorrer la Costa da Morte hasta Finisterre, para conocerla primero, y realizar el ritual de quemar las zapatillas con las que Peru hizo el camino de Luisón, en el Faro de Fisterra. La alimentación del grupo en estos días, únicamente será a base de cáscaras con un predominio claro del percebe proveniente de nuestras costas.
    Empieza el día con un café en el hotel, pues es conocido que el percebe carece de la capacidad de espabilar al personal que si tiene el café, con lo que se le otorga a esta ingesta matinal la condición de la excepción a la regla básica del día.
   A partir de ahí salimos de Vilagarcía hacia Noya, a través del Confurco, para seguir hacia el noroeste por la carretera de la costa en dirección a Muros, con un día soleado, caluroso, y de aire limpio, lo que nos facilita la contemplación de los paisajes por los que pasamos.
    Muros es la parada del aperitivo. Nos dirigimos al Restaurante Don Bodegón I y nos sentamos en una mesa fuera del local para tomarnos una botella de un vino de Rias Baixas de diseño, elaborado por Paco&Lola, y de nombre pensado para el mundo web: iWine. La botella, si no fuera por la forma, parecería una cantimplora, si bien su iconografía nos haría pensar que se trata de un cassete. Cosas del marketing. El vino que contiene, simplemente un Rías Baixas más. El precio, caro (24 € en un bar), probablemente por el coste del envasado. Pero vamos a lo que estamos. Cae para el aperitivo el primer kilo y medio de percebes, de buen tamaño, bien cocidos y sabrosos y los mas caros del día pues el kilo estaba a 80 € en esta casa, y tras abonar la minuta, nos dirigimos hacia Caldebarcos, pasando por la bonita playa de San Francisco, así como por El Pindo y El Ezaro, donde subimos al Mirador del mismo nombre para comtemplar las espectaculares vistas y sacarnos unas fotos. Y tras disfrutar un buen rato del paisaje, subimos de nuevo a los coches para seguir avanzando por la Ruta del Percebe en dirección a Caldebarcos para hacer parada en el Restaurante Casa Manolo, casa de referencia en la zona, junto con Lusco&Fusco de Muros, para tras abrir boca con unos exquisitos y bien gordos berberechos, dar cuenta de cuatro bandejas de percebes de tamaño medio que totalizaban casi cinco kilos, y que estaban a un precio excelente ( 40 € /Kg. ), para rematar como plato fuerte con una gran bandeja de zamburiñas horneadas que eran una exquisitez, todo ello acompañado por el acreditado vino Pazo de Señorans que es un excelente compañero para estos moluscos. Tan contentos quedaron mis amigos que decidieron otorgar a Casa Manolo de Caldebarcos la condición de Káskara´s Cathedral, y tras unos cafés elaborados con la i-cafetera portátil, y liquidar las cuentas con la casa, abordamos las berlinas para dirigirnos a Fisterra, pasando por el bonito pueblo de Corcubión, para cumplir con el ritual de la quema de las zapatillas de Peru.
    Para ello nos dirigimos hacia la escultura de la Bota del Peregrino, para inmortalizar el recuerdo de las sufridas zapatillas, y después depositarlas en una grieta en la piedra para proceder a su incineración, tras unas sencillas y emotivas palabras de despedida por nuestra parte, pues Peru se había quedado mudo, no se si por la emoción del triste momento, o porque tenía atravesado en la garganta un percebe, o simplemente no quiso hablar.
    El caso es que las zapatillas ardieron rápido, como si estuvieran hechas de material combustible, lo que nos permitió bajar enseguida hasta el Puerto de Fisterra para merendar en uno de los restaurantes del Paseo del Puerto, como no, otro kilito y medio de percebes con otra botellita de Pazo de Señorans, que se coronó definitivamente como el vino de la Jornada; Las piezas eran de tamaño mediano y pequeño, si bien sabrosas. No había otra cosa mejor. Lo que me llama la atención es que el percebe grande no permanece en la zona, sino que se va a otros mercados donde se paga mucho mas por el, siendo el que se sirve por la zona otro de mucho menor tamaño y menor calidad que es lo que permite ofrecer marisco a bajo precio por la zona, siendo muy difícil el hallar percebe de buen tamaño, al menos en este día aún buscándolo.
    Y tras la rica merienda, nos disponemos a iniciar el regreso en dirección a Carril, para rematar la jornada y la Ruta del Percebe con una traca final, para la que tenemos reservada mesa en La Taberna do Carril, en Vilagarcía. Hora y media de camino nos espera, pero despacito, y disfrutando del atardecer en La Costa da Morte, con el Sol escondiéndose tras las montañas y el horizonte.
    Llegamos a eso de las once de la noche, y sin pasar siquiera por el hotel nos dirigimos directamente a la taberna. Dispone esta casa de una amplia variedad de pescados y mariscos de calidad para ofrecer a sus clientes.
    Y así, a la mesa fueron llegando primero unas almejas de Carril a la marinera que abrieron boca, a la que siguió una o dos nécoras por barba que estaban sabrosísimas y bien llenas, continuando por un par de centollos de la ría de buen tamaño, para rematar sorprendiendo al personal con dos  grandiosos lubrigantes de dos kilos y medio de peso cada uno, que de que manera adornan nuestra mesa.                                                                                                                                                                

    Cuando se agarra de la cola  con las pinzas colgando uno de estos ejemplares, se ven mas largos que las corbatas de Luis Aguilé. A la plancha y tras mucho trabajo de desguace, pudimos disfrutar del exquisito sabor de dos piezas excepcionales que pusieron punto final a un glorioso día dedicado por entero desde el punto de vista gastronómico a degustar los frutos que estas maravillosas Rías Galegas producen, y que nuestros mariscadores y restauradores miman y preparan para mayor gloria de la Cocina Atlántica de nuestra tierra.
    En resumen: un día memorable por varias razones: la primera y mas importante es el encuentro de un grupo de amigos y compañeros que ya no se pueden reunir como antes, a cambio de que ahora disfrutamos mas en cada encuentro. La segunda tiene a Peru como protagonista, y es la realización del Camino de Luisón corriendo en etapas de entre 30-40 Kms. con remate en el Faro de Fisterra para la quema de las zapatillas, y la tercera es el recorrer la Ruta del Percebe, versión Costa da Morte, que ya aviso que no es la única, pues está la Ruta del Percebe Pontevedrés,  la del Percebe de Bergantiños que va de Camariñas a Corme y El Roncudo, y finalmente la Ruta del Percebe de Ortegal hasta llegar a Estaca de Bares. Osea que no os relajéis que aun queda Ruta que recorrer y por ello habrá que volver para rematar la faena completando el resto de las Rutas Galegas Percebeiras.

Parada y fonda en Casa Brandariz (Arzua. La Coruña).

    Mi buen amigo Peru viene haciendo el Camino de Santiago (el lo llama el camino de Luisón) desde Ponferrada, en etapas de entre 30 y 40 Kms. corriendo, lo cual no es de extrañar, pues el es lo que lo sajones llaman un Marathon man, un hombre de maratón. Llega tal día como hoy a Arzua desde Palas de Rey en etapa hecha en transcurso de la mañana. Viene flaco, cual corredor de fondo, y tras achucharnos un poco como los dos amigos que hace un tiempo que no se ven en vivo y en directo, y darle un tiempo para asearse y quitarse el polvo del camino, lo recojo en el Pazo de Sedor en el que se encuentra alojado, y nos dirigimos en mi coche a la Casa de Brandariz, a unos 6 Kms. De Arzua por la carretera de Cruces.
    Llegar a la Casa de Brandariz, es como llegar a la casa de uno. Cuando se llega con hambre, se va directo al comedor, se sienta uno a la mesa y nada más asoma la cocinera, se le pregunta: "¿que hay hoy para comer?". "Pues hoy hay olla de arroz caldoso con pescado y mariscos de primero, y de segundo capón con patatas guisadas, y si queréis postre, pues tengo un queso cremoso de Arzua con membrillo casero". Es decir, en esta casa se ofrece cada día un menú casero, si bien se preparan también comidas por encargo.
  
   Y eso fue lo que sucedió a partir de ese momento. Estaba el arroz bien sabroso y rico de manera que rápidamente quedó seco el fondo de la olla. El guiso de capón casero estaba en su punto, tanto en los trozos de pechuga como en los de zanco, y las excelentes patatitas eran digna compañía del ave cuya marmita habían compartido.
    Tras finalizar la comida, café, chupitos y mucha agua fresca, pues la tarde era soleada y muy calurosa, pero en las mesas del patio de la casa, a la sombra se estaba estupendamente para quedarse a reposar la comida, y parlotear con Peru sobre las peripecias y demás cosas del Camino. Un placer de compañía y de pitanza.

Se encuentra en : Domboán. Arzúa. La Coruña.
Reservas: 981 508 090 - 646 037 210.

Diccionario de los términos de la cata