martes, 18 de mayo de 2010

Lo sublime está en La Salgar y se llama Nacho Manzano

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    Su Restaurante se llama Casa Marcial y esta a cuatro Kms. De Arriondas. Bien merece la pena acudir hasta este lugar  aunque sea desde las populosas urbes del centro de Asturias, para disfrutar no solo de las expléndidas vistas sobre los Valles y Lo Picos de Europa sobre todo cuando la visibilidad es buena, sino además de la excelencia de su cocina en la que se mezcla lo tradicional con lo mas atrevido e innovador en un alarde de creatividad y buen gusto, pero vallamos por partes.

    Lo innovador.
 

    A la derecha nos encontramos con el Bombón de Atún con Agua de Tomate y Flor de Borraja.

 Una sutileza de Nacho en la que nos presenta una combinación de una gran frescura muy apropiada como aperitivo de entrada para abrir el paladar.


   Continuamos con un Oricio con Holandesa acidulada y hiervas aromáticas sobre yogourt. No siendo los oricios santo de mi devoción, de nuevo nos sorprende Nacho con un bocado lleno de matices que logran modular la potencia del sabor del oricio. Emocionante.
    Tras el Oricio, un Revuelto de la Casa de cebolla confitada y Cabrales sobre Torto de Maiz en la que el Cabrales apenas asomaba dejando espacio para los demás ingredientes, y tras este, unas Croquetas especiales de jamón suaves, cremosas y sabrosas.

    Lo tradicional.

    Un "manitas" es aquella persona que tiene habilidades que lo hacen capaz tanto de montar una instalación electrica, como construir un armario ropero o empotrar a la perfección una serie de tuberías en la pared.
    En la cocina este hombre tiene que ser "un manitas". Y lo digo pues siendo el artífice de los platos anteriomente descritos, nos presenta un Asado de Lechazo con patatas, santo y seña de la cocina tradicional Castellana en su punto exacto de horno, de tal manera que me encuentro en el corazón de Asturias paladeando un lechazo como si estuviera recien asado en El Figón de Recoletos en Valladolid, lo que vienen haciendo desde hace muchos años diariamente por decenas. De nuevo la emoción y la excelencia hacen acto de presencia

    El remate final.

     Para el postre, una Tarta Sacher con frambuesa, una presentación exquisita, que es un digno final para una comida de las que no se olvidan.

     La carta de vinos nos ofreció referencias muy interesantes, como un Rara de Raro Nº 2, El Año del Desastre. Un vino que no iba a ser y al final fue,  una elección suave para los primeros platos, y un Dominio del Cuco 2004 para la carne, mas potente y carnoso, cerrando con unas copas de un Tokay de 4 Putonyos para el postre. Cafés y dos cigarros habanos por 234 euros, incluido el IVA,  para cuatro personas. Un servicio inmejorable.  Un comedor tranquilo y cómodo. Unos amigos divertidos y encantadores. ¿quien puede pedir mas?

Diccionario de los términos de la cata